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El pecado de la puntada perfecta

Una carta desde el taller, sobre la marroquinería artesanal y el país que todavía no la quiere ver
2 de noviembre de 2026 por
El pecado de la puntada perfecta
Saenz Leather

A veces, cuando el taller se queda en silencio y solo se escucha el roce del hilo encerado atravesando el cuero, me pregunto si no estaremos condenados a hablar solos. Si este oficio no será, en el fondo, una especie de túnel, uno avanza con las manos, puntada tras puntada, convencido de que al otro lado hay alguien mirando, y un día descubre que la ventana del otro lado siempre estuvo cerrada.

No es una queja. O sí lo es, pero no solo eso. Es una pregunta que llevo años cosiendo por dentro y que hoy quiero hacerle a usted, que lee esto.

¿qué es, para usted, un artesano?

Piénselo antes de seguir leyendo. Porque de la respuesta que usted dé depende si nosotros existimos o no.

Veintisiete nombres y ni una sola vez la palabra cuero

Hace unos días llegó el correo. Artesanías de Colombia nos agradecía la participación en la Medalla a la Maestría Artesanal 2026 y publicaba la lista de preseleccionados. Nosotros también nos postulamos. No lo voy a esconder, porque sería deshonesto escribir esto fingiendo que no duele.

Leí la lista como se leen los obituarios en los pueblos pequeños: buscando un nombre conocido, con miedo de encontrarlo y con miedo de no encontrarlo. Veintisiete nombres en nueve categorías. Trece veces aparece la palabra tejeduría. Hay cerámica, joyería, orfebrería, vidrio, alfarería, cestería, madera, metales y hasta piedra. Todos son oficios hermosos. Todos merecen estar ahí.

Pero la palabra cuero no aparece ni una sola vez. Tampoco marroquinería, ni talabartería, ni guarnielería. Ni una.

Y entonces uno hace lo que hace cualquier persona herida, busca en el pasado para saber si la herida es nueva. No lo es. En 2019 se premió la luthería, el tejido wayuu, la cerámica y la cestería. En 2021 la medalla mayor fue para el barniz de Pasto. En 2022, para el tejido. En 2023 se premiaron la alfarería, la cestería, la tejeduría y la ebanistería, y la máxima distinción fue para el sombrero de Sandoná. En 2024 hubo 812 postulaciones, y los ganadores trabajaban la tejeduría, la carpintería, la cestería, el pauche y el vidrio.

Hay que buscar hasta 2016, hace exactamente diez años, para encontrar un preseleccionado registrado bajo el oficio de marroquinería: Rubén Darío Agudelo, de Jericó, que ganó en la categoría tradicional como heredero de la guarnielería y del carriel antioqueño. Ese día el cuero entró al salón de honor. Pero entró vestido de arriero, colgado del hombro como un recuerdo del siglo pasado.

Y yo me pregunto, y le pregunto a usted: ¿el cuero solo es artesanía cuando parece antiguo? ¿Solo merece medalla lo que ya está a punto de desaparecer? ¿Tenemos que esperar a estar en vía de extinción para que alguien nos considere patrimonio?


Culpables de no equivocarnos



El año pasado nos dijeron que no podíamos estar en Expoartesanías 2025. La razón fue que no éramos artesanales, sino industriales. según Artesanías de Colombia Pregunté por qué. La respuesta fue que nuestras piezas no tenían errores.

Durante semanas no supe qué hacer con esa frase. La guardé como se guarda una piedra en el bolsillo: pesa, incomoda, y uno la toca sin querer a cada rato. Al principio la tomé como un insulto. Después, en una de esas noches en que el insomnio se vuelve una forma de lucidez, entendí que era algo peor, era un elogio usado como sentencia.

Porque piénselo conmigo. La feria dice que busca preservar los oficios tradicionales con altos estándares de calidad. Y cuando alguien alcanza esa calidad, se le cierra la puerta. ¿Entonces qué se espera de nosotros? ¿Que fallemos a propósito? ¿Que dejemos una costura torcida como quien deja una huella digital para probar que estuvo ahí?

¿Le pediría usted a un luthier un violín desafinado para creerle que lo hizo con sus manos? ¿Le exigiría a una tejedora de Sandoná un nudo flojo como certificado de origen? No, ¿verdad? Entonces, ¿por qué al marroquinero sí?

La verdad, la que nadie quiere decir en voz alta, es que la perfección en el cuero no viene de una máquina. Viene de más de veinte años de equivocarse. Detrás de cada canto bruñido hasta parecer vidrio hay miles de cantos arruinados. Detrás de cada puntada pareja hay dedos que sangraron, piezas que terminaron en la basura y tardes enteras de rabia silenciosa frente a la mesa de corte. La pieza sin errores no es la ausencia del error. Es el error domesticado a fuerza de años. Es, exactamente, lo que la palabra maestría quiere decir.

Las bases de la propia Medalla dicen que la categoría contemporánea reconoce a quienes muestran altos niveles de innovación, creatividad y destreza, con originalidad y estilo propio. Leo esa frase y me reconozco en cada palabra. Entonces la exclusión no está escrita en el reglamento. Está en algo más profundo y más difícil de nombrar; en una idea de lo artesanal que se quedó congelada en el tiempo, que confunde lo hecho a mano con lo hecho mal, y que no sabe qué hacer con un oficio que se niega a ser solo  folclor.

Lo que pasa en el taller cuando nadie está mirando.


Dicen que la Medalla premia sobre todo la transmisión del oficio. Que un maestro no es quien sabe hacer, sino quien enseña a otros a hacer. Muy bien. Entonces déjeme contarle lo que pasa en nuestro taller cuando nadie está mirando.

Saenz Leather nació en 2014 de la resiliencia de personas que sobrevivieron al conflicto armado en Colombia. Por aquí han pasado jóvenes del programa PEAMA de la Universidad Nacional, muchachos que llegaron de las regiones de frontera y que encontraron en el cuero una forma de sostener sus estudios y su dignidad. Por aquí han pasado los jóvenes  en condición de discapacidad de la fundación PONES, con sus manos todavía tímidas y sus ojos todavía desconfiados, aprendiendo que el cuero, como la vida, no perdona la prisa pero premia la paciencia. Yo los he visto llegar sin saber sostener una lezna y salir sabiendo que son capaces de fabricar piezas memorables.

Y este mes empieza algo que todavía me cuesta creer. Abrimos la convocatoria de las Becas Resiliencia Artesanal esperando unos cuantos interesados, y se inscribieron 1.277 personas. Elegimos 200 becarios de 83 municipios de 26 departamentos del país. Durante 18 meses van a recorrer 18 formaciones, desde la iniciación en la marroquinería artesanal hasta la producción de alta precisión. Las becas más altas fueron para quienes más lo necesitaban. víctimas del conflicto, jóvenes, madres solas, personas para quienes un oficio no es un pasatiempo sino la diferencia entre tener o no tener con qué vivir.

Doscientas personas aprendiendo a coser a mano. Doscientas familias que, dentro de año y medio, podrían tener un oficio en las manos. Usamos técnicas que hemos rescatado y que están al borde del olvido, trenzados y cortes con nombres de río y de llano, como el lomo ‘e caimán, el pata ‘e garza y la concha ‘e curito.

Y ahora le pregunto, sin rabia, solo con cansancio: si esto no es transmisión del oficio, ¿qué es? Si esto no es rescate, ¿qué es? Si esto es industria, ¿dónde están las máquinas?


Las cifras que nadie pone sobre la mesa


Cuando en Colombia se habla de la economía artesanal, se habla de un sector que ocupa a cerca de 350.000 personas y representa el 15% del empleo manufacturero. Según ProColombia, las exportaciones de artesanías del país sumaron 24,5 millones de dólares en 2025.

Ahora mire hacia el cuero. Según el gremio, en 2024 las exportaciones de marroquinería llegaron a 42 millones de dólares, casi el doble de todas las artesanías juntas de ese año. Y la cadena de cuero, calzado y marroquinería genera alrededor de 561.000 empleos entre directos e indirectos.

Seré honesto, porque la honestidad es lo único que nos queda; esas cifras del cuero mezclan la gran fábrica con el pequeño taller. Nadie se ha tomado el trabajo de separarlas. Y esa es, precisamente, la tragedia. Para el gremio somos industria pequeña. Para la institución de las artesanías, somos industria a secas. Y entre esos dos censos queda un territorio sin nombre, una especie de pueblo fantasma donde trabajan miles de manos que no aparecen en ninguna estadística como lo que son.

Mientras tanto, el país repite su vieja costumbre de desprenderse de lo propio. Desde hace años se advierte que Colombia vende la materia prima, el cuero, y compra la marroquinería ya hecha. Exportamos la piel y nos devuelven el bolso. Y hoy el propio gremio reconoce que el producto asiático, legal y de contrabando, sigue siendo una de sus mayores amenazas. ¿Quién va a enfrentar esa marea si no es el artesano que agrega valor, identidad y memoria a cada pieza? ¿Y cómo va a enfrentarla si su propio país no lo reconoce?

Las preguntas que le dejo

No escribo esto para pedir medallas por lástima. Una medalla dada por compasión sería peor que ninguna. Escribo para dejarle a usted unas preguntas que no me caben solo a mí.

  1. ¿Quién decide qué oficio es patrimonio y cuál no? ¿Con qué criterio, con qué ojos, desde qué escritorio?
  2. ¿Por qué la precisión es una virtud en el orfebre y una sospecha en el marroquinero?
  3. ¿Cuántos años más tienen que pasar para que alguien cuente cuántos somos?
  4. ¿Qué le dice a un joven que está aprendiendo este oficio el hecho de que, en diez años, el país no haya encontrado a un solo maestro del cuero digno de nombrar?

Y la más incómoda de todas, la próxima vez que usted compre un bolso, una billetera, un cinturón, ¿se va a preguntar quién lo hizo, o le va a dar lo mismo, como parece darle lo mismo a todos?

Por nuestra parte, seguiremos aquí. Mañana la luz volverá a entrar oblicua por la ventana del taller, el cuero curtido al vegetal volverá a soltar ese olor antiguo a corteza y a tiempo, y doscientas personas en veintiséis departamentos van a tomar por primera vez una aguja, una lezna y un buril. No sé si alguien nos va a mirar. Pero ya aprendimos que este oficio no se hace para ser visto. Se hace porque, si dejamos de hacerlo, algo de este país se muere con nosotros.

Y eso, aunque no tenga medalla, también es maestría.


Fuentes

  • Artesanías de Colombia, correo de preseleccionados a la Medalla a la Maestría Artesanal 2026 (comunicación oficial a participantes).
  • Artesanías de Colombia, Preseleccionados a la Medalla a la Maestría 2016: artesaniasdecolombia.com.co/PortalAC/Noticia/preseleccionados-a-la-medalla-a-la-maestria-2016_7955
  • Artesanías de Colombia, Rubén Darío Agudelo, Maestría Artesanal 2016: artesaniasdecolombia.com.co/PortalAC/Noticia/ruben-dario-agudelo-maestria-artesanal-2016_9685
  • El Economista, Entregan Medalla a la Maestría Artesanal en seis categorías (2019): eleconomista.es
  • Universidad del Rosario, Medalla Maestría Artesanal 2023: urosario.edu.co
  • Artesanías de Colombia, Ganadores de la Medalla 2022: artesaniasdecolombia.com.co/PortalAC/Noticia/ganadores-de-la-medalla-a-la-maestria-artesanal-2022_15457
  • Expoartesanías, Conozca a los ocho artesanos acreedores de la Medalla (2023): expoartesanias.com/es/noticia/6757
  • Boyacá 95.6 FM, Joven de Ráquira se quedó con Medalla 2023: 956fm.boyaca.gov.co
  • Artesanías de Colombia, Resultado del Concurso de la Medalla 2024: artesaniasdecolombia.com.co/PortalAC/Noticia/resultado-del-concurso-de-la-medalla-a-la-maestria-artesanal-2024_18009
  • Artesanías de Colombia, Medalla a la Maestría Artesanal (categorías y criterios): artesaniasdecolombia.com.co/PortalAC/C_proyectos/medalla-a-la-maestria-artesanal_14914
  • Fashion United, Expoartesanías: fashionunited.com
  • ConnectAmericas, perfil de Saenz Leather & Art S.A.S.: connectamericas.com/es/company/saenz-leather-art-sas
  • Portafolio, Artesanías colombianas, negocio que mueve 3 millones de dólares al año: portafolio.co
  • La República, ProColombia busca abrir nuevos mercados para las artesanías (2026): larepublica.co
  • Valora Analitik, Entrevista a Marcela Caicedo, Acicam: valoraanalitik.com
  • Portafolio, La competencia asiática y el contrabando, las mayores amenazas para el sector: portafolio.co
  • Contexto Ganadero, Industria del cuero atraviesa momentos difíciles: contextoganadero.com
  • Blu Radio, Aumentó consumo y exportaciones de calzado y marroquinería en Santander: bluradio.com
El pecado de la puntada perfecta
Saenz Leather 2 de noviembre de 2026
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